El miércoles 30 de septiembre por la tarde fue inaugurada en el Salón de Rafael de los Museos Vaticanos la exposición «Más que mil palabras. Imágenes de L’Osservatore Romano», instalada en las Salas XVII y XVIII de la Pinacoteca.
Dedicada al periódico con motivo del 165 aniversario de su fundación, la exposición presenta una selección de fotografías, ilustraciones y dibujos con los que se pretende narrar la realidad vista desde el Vaticano.
La primera parte de la muestra reúne imágenes publicadas en las páginas iniciales del diario, mientras que la segunda está dedicada a obras de dibujantes e ilustradores realizadas para las distintas secciones del periódico.
En la inauguración intervinieron el Arzobispo Paul Richard Gallagher, Secretario para las Relaciones con los Estados y las Organizaciones Internacionales; el Arzobispo Emilio Nappa, Secretario General de la Gobernación; Sor Raffaella Petrini, Presidenta de la Gobernación del Estado de la Ciudad del Vaticano; Paolo Ruffini, Prefecto del Dicasterio para la Comunicación; Andrea Monda, Director de L’Osservatore Romano; y Barbara Jatta, Directora de la Dirección de los Museos y Bienes Culturales.
A continuación, el discurso de la Presidenta de la Gobernación:
Saludo, en primer lugar, al arzobispo Paul Richard Gallagher, Secretario para las Relaciones con los Estados y las Organizaciones Internacionales;
al Arzobispo Emilio Nappa, Secretario General de la Gobernación;
a Paolo Ruffini, Prefecto del Dicasterio para la Comunicación;
a Andrea Monda, Director de L’Osservatore Romano;
a Barbara Jatta, Directora de la Dirección de los Museos y Bienes Culturales;
a las Autoridades y a todos los presentes.
“Un periódico singularísimo”, así definió Giovanni Battista Montini, futuro Pablo VI, a L’Osservatore Romano en 1961, en un artículo dedicado al diario de la Santa Sede con motivo del centenario de su fundación.
Singularísimo también por el apartado iconográfico que acompaña sus artículos.
El mismo Pontífice subrayaba que L’Osservatore Romano no es simplemente un periódico de información, sino también un periódico de formación.
Como homenaje al diario del Papa, inauguramos hoy la exposición “Más que mil palabras. Imágenes de L’Osservatore Romano”, instalada en las salas de la Pinacoteca de los Museos Vaticanos.
La selección de fotografías, ilustraciones y dibujos elegidos para esta exposición pretende ofrecer una mirada a la vida de la Iglesia, a la sociedad y a los acontecimientos que se han ido sucediendo, tal como fueron vistos y reelaborados por los redactores y colaboradores del periódico para presentarlos a sus lectores.
Las crónicas y los reportajes narran cada día lo que sucede, pero las imágenes, a menudo, siguen hablando incluso cuando las páginas ya han sido archivadas y las noticias han dejado de ser novedad, algo que hoy ocurre a una velocidad vertiginosa.
En esta exposición instalada en los Museos Vaticanos podemos, por tanto, leer el paso del tiempo a través de las fotografías, las decisiones editoriales, las personas y los lugares que han sido protagonistas del periódico.
También las imágenes más impactantes nos impulsan a confrontarnos con realidades difíciles, a reflexionar y a no detenernos únicamente en lo que vemos, sino a descubrir el mensaje que se quiere transmitir y que va más allá de los límites del encuadre.
Este es quizá el aspecto más importante, transformar las páginas de ediciones pasadas en un espacio vivo, en el que lo que fue y el presente encuentran un punto de encuentro.
Por otra parte, texto e imagen hacen del diario del Papa un unicum, precisamente por su vocación de narrar la vida de la Iglesia y del Vaticano. Desde sus orígenes, en efecto, L’Osservatore Romano se configuró como eco del Magisterio petrino, ofreciendo a los católicos de todo el mundo la posibilidad de seguir de cerca la actividad del Papa y leer sus mensajes, reconociéndose así como parte de una única Iglesia.
Recordemos el papel desempeñado por el periódico a lo largo de las décadas, no solo ofreciendo un espacio al debate cultural y social, sino también sosteniendo a tantos misioneros comprometidos con el apostolado, que a menudo encontraban obstáculos y sufrían persecuciones. La voz del Papa, a través de L’Osservatore Romano, fue para muchos, en particular para las Iglesias locales geográficamente alejadas de Roma, una fuente de aliento que reforzó el sentimiento de cercanía y de pertenencia a la comunidad eclesial.
Concluyo dando las gracias a todos los que han contribuido a la realización de esta exposición, fotógrafos, periodistas, archiveros, comisarios y cuantos han participado en la selección y en el montaje de las imágenes.
Gracias.
