High Level Virtual Climate Ambition Summit

Nota explicativa sobre los compromisos de la Santa Sede para una estrategia de cero emisiones netas (net-zero emissions)

Cumbre virtual de alto nivel sobre la ambición climática

12 de diciembre de 2020

Videomensaje del Papa Francisco

Nota Explicativa

Durante la Cumbre virtual de alto nivel sobre la ambición climática, organizada el 12 de diciembre de 2020 por el Reino Unido y Francia, en colaboración con Chile e Italia, el Santo Padre anunció, mediante un videomensaje, que la Santa Sede había adoptado una estrategia destinada a alcanzar el objetivo de cero emisiones netas (net-zero emissions).

Tale strategia, ha detto Papa Francesco, si muoverà su due piani:

1. Impegno dello Stato della Città del Vaticano a ridurre a zero le emissioni nette entro il 2050.

2. Impegno della Santa Sede a promuovere un’educazione all’ecologia integrale.

Nell’annunciare i suddetti impegni, il Santo Padre ha ricordato l’importanza che «l’attuale pandemia e il cambiamento climatico […] ci richiamano alla responsabilità di promuovere, con un impegno collettivo e solidale, una cultura della cura, che ponga al centro la dignità umana e il bene comune»[1].

Per perseguire l’obiettivo della neutralità climatica entro il 2050 [2]

el Estado de la Ciudad del Vaticano (ECV) llevará a cabo proyectos destinados tanto a reducir las emisiones de gases de efecto invernadero como a potenciar los sumideros capaces de absorberlas, por ejemplo mediante procesos de reforestación.

Con este propósito, intensificará sus esfuerzos de gestión medioambiental para favorecer el uso racional de recursos naturales como el agua y la energía, la eficiencia energética, la modernización de sus infraestructuras tecnológicas, la movilidad sostenible, la repoblación forestal y la economía circular, especialmente en el ámbito de la gestión de residuos.

Desde hace numerosos años, el ECV trabaja en la promoción de un desarrollo sostenible orientado a la protección de la casa común. En este sentido, cabe destacar las políticas medioambientales y energéticas aplicadas en el Estado para reforzar el uso de fuentes renovables mediante la instalación de sistemas fotovoltaicos y de refrigeración solar. También se ha trabajado en la modernización de las centrales térmicas y de sus correspondientes sistemas de termorregulación, con el objetivo de mejorar el rendimiento en términos de eficiencia energética y de reducir las emisiones contaminantes a la atmósfera.

Asimismo, se han logrado importantes avances en la optimización del uso de los recursos hídricos, la reducción de los desperdicios cotidianos, el desarrollo del inventario del patrimonio arbóreo del ECV y la promoción del consumo responsable. En 2019, por ejemplo, se eliminó la venta de productos de plástico de un solo uso.

Otros aspectos significativos son el inicio del proceso de sustitución del parque automovilístico por vehículos eléctricos o híbridos y la promoción de los principios de recuperación y reutilización en la gestión de los residuos.

En este contexto, debe destacarse el impulso dado a la recogida selectiva de residuos urbanos: del 42 % registrado en 2016 se pasó al 65 % en 2020, con el objetivo de alcanzar el 75 % antes de 2023. La clasificación de los residuos especiales, por su parte, llegó al 99 %.

Se trata de claros ejemplos de economía circular, como también lo es la recuperación de los materiales de desecho procedentes del mantenimiento de las zonas verdes y de los residuos orgánicos. Estos materiales se transforman en compost de calidad, devolviendo así al territorio los productos extraídos del medio ambiente.

Sin embargo, las medidas políticas, técnicas y operativas son necesarias, pero no suficientes para alcanzar el objetivo de cero emisiones netas y, sobre todo, para difundir la “cultura del cuidado”. Deben ir acompañadas de un proceso educativo que, especialmente entre los jóvenes, promueva nuevos estilos de vida y favorezca un modelo cultural de desarrollo y sostenibilidad basado en la fraternidad y en la alianza entre el ser humano y el medio ambiente.

En este marco se inscribe el segundo compromiso anunciado por el Santo Padre: la promoción de una educación para la ecología integral, ámbito en el que la Santa Sede intensificará las iniciativas que desarrolla desde hace mucho tiempo.

Por otra parte, el Magisterio nunca ha dejado de señalar la urgente necesidad de interpretar las diferentes crisis del mundo contemporáneo, estrechamente relacionadas entre sí, mediante un enfoque integral con profundas implicaciones educativas.

La educación católica, inclusiva por naturaleza y abierta a todas las personas sin distinción de credo, ofrece una importante contribución en esta dirección, al situar a la persona en el centro y proponer los valores éticos necesarios para un desarrollo humano integral.

Las 216.000 escuelas católicas, a las que asisten más de 60 millones de alumnos, y las 1.750 universidades católicas, con más de 11 millones de estudiantes, constituyen un referente educativo capaz de contribuir a la construcción de una nueva humanidad.

Sobre esta base, el 12 de septiembre de 2019 el Papa Francisco lanzó la propuesta de un Pacto Educativo Global, que adquiere un significado aún más profundo en un contexto de crisis agravado por la pandemia, especialmente para las personas más vulnerables.

Desde una visión a largo plazo basada en la fraternidad, la solidaridad y la protección de la naturaleza, el proyecto educativo del Pacto se configura como un camino compartido de maduración que sitúa en el centro a la persona y su entorno. De este modo, profundiza en el auténtico significado de la ecología integral, que comprende al ser humano y su desarrollo en todas sus dimensiones, incluida su relación con la creación.

Desde esta perspectiva, en su anuncio el Santo Padre también mencionó la Economía de Francisco, una iniciativa impulsada por él y mediante la cual jóvenes economistas, empresarios y expertos en finanzas y en el mundo laboral promueven itinerarios destinados a superar la pobreza energética, fuente de desigualdades económicas, sociales y culturales.

Estos jóvenes trabajan también para situar la custodia de los bienes comunes en el centro de las políticas nacionales e internacionales y de la enseñanza impartida en escuelas, universidades y escuelas de negocios de todo el mundo. Asimismo, buscan fomentar formas de producción sostenibles en los países de renta baja mediante el intercambio de tecnologías adecuadas y avanzadas.

Y son ellos los primeros que se exigen este compromiso, dispuestos a dedicar los mejores años de sus vidas, sus energías y su inteligencia a ser sal y levadura de la economía.

El Papa Francisco nos exhorta, “Es tiempo de mirar hacia delante con valentía y esperanza. […] Una esperanza de paz y de justicia. Una esperanza de belleza y de bondad; una esperanza de armonía social”.[3]

“Es tiempo de atreverse a cambiar de rumbo, no robemos a las nuevas generaciones la esperanza de un futuro habitable”.[4]

 

[1] PAPA FRANCISCO, Videomensaje a la Cumbre virtual de alto nivel sobre la ambición climática, 12 de diciembre de 2020.

[2] Una estrategia de cero emisiones netas exige alcanzar la denominada “neutralidad climática”, que consiste en lograr un equilibrio entre las emisiones de gases de efecto invernadero y la absorción de las emisiones de carbono.

[3] PAPA FRANCISCO, Videomensaje con ocasión del encuentro “Global Compact on Education. Together to look beyond”, organizado por la Congregación para la Educación Católica, Pontificia Universidad Lateranense, 15 de octubre de 2020.

[4] PAPA FRANCISCO, Videomensaje a la Cumbre virtual de alto nivel sobre la ambición climática, 12 de diciembre de 2020.