San Juan Neumann fue el primer obispo de los Estados Unidos en ser canonizado. Es conocido principalmente por su labor pastoral y educativa. Mientras fue obispo de Filadelfia, fundó el primer sistema escolar diocesano católico del país.
El miércoles de la Semana Santa de 1301, meditando sobre la muerte del Hijo de Dios, sintió dentro de sí estas palabras: “No te he amado en broma”. Es la frase que mejor identifica a Santa Ángela de Foligno, la mística franciscana que el Papa Francisco canonizó por equipolencia el 9 de octubre de 2013.
A comienzos del siglo V, en el territorio que habría de convertirse en el corazón del futuro París, nació una mujer destinada a ejercer una influencia singular en la vida religiosa y civil de la ciudad. Genoveva creció en un entorno sencillo, pero desde la infancia manifestó una temprana inclinación hacia la vida consagrada. Siendo aún niña fue reconocida como perteneciente a Dios y, al alcanzar la madurez, eligió vivir como virgen consagrada sin retirarse a un monasterio, plenamente integrada en el tejido urbano y social, dedicando su existencia a la oración, la penitencia y el servicio a los necesitados.
En el siglo IV, en una Capadocia atravesada por profundas tensiones doctrinales y políticas, emergió la figura de Basilio, llamada a dejar una huella duradera en la vida de la Iglesia. Nacido en el año 329 en Cesarea, en un entorno culto y profundamente cristiano, recibió desde la infancia una educación en la que la fe y la cultura clásica no aparecían como realidades opuestas, sino como instrumentos complementarios al servicio de la verdad. Su familia, marcada por una extraordinaria intensidad espiritual, constituyó el primer terreno en el que maduró su vocación.
La solemnidad de María Madre de Dios, situada en el corazón de la Octava de Navidad y al inicio del año, introduce la contemplación del misterio de la Encarnación desde la perspectiva de aquella en la que el Verbo asumió la carne.