Luz para iluminar a las gentes
La solemnidad de la Epifanía representa una de las celebraciones más antiguas del cristianismo. Ya en los primeros siglos de la Iglesia, era vivida como el momento en el que Cristo se hace visible al mundo. Si la Navidad se asocia tradicionalmente a la alegría por el nacimiento del Señor, esperado y preparado durante el tiempo de Adviento, también la Epifanía expresa esa misma alegría, ampliando su significado. Durante mucho tiempo, hasta el siglo IV, el 6 de enero fue la fecha principal en la que los creyentes celebraban la entrada del Salvador en la historia humana. Lejos de sustituir a la Navidad, la Epifanía la completa: es el momento en que Cristo se manifiesta abiertamente, revelándose a todos los pueblos.