Un hombre frágil, valiente y fuerte en la fe
«Queridos hermanos y hermanas, consagramos también el Estado de la Ciudad del Vaticano a San José, custodio de Jesús, custodio de la Sagrada Familia. Que su presencia nos haga aún más fuertes y valientes para abrir espacio a Dios en nuestra vida, para vencer siempre el mal con el bien. A él le pedimos que nos custodie, que cuide de nosotros, para que la vida de la Gracia crezca cada día más en cada uno de nosotros».