Padre de numerosos monjes
En el siglo IV, en una Capadocia atravesada por profundas tensiones doctrinales y políticas, emergió la figura de Basilio, llamada a dejar una huella duradera en la vida de la Iglesia. Nacido en el año 329 en Cesarea, en un entorno culto y profundamente cristiano, recibió desde la infancia una educación en la que la fe y la cultura clásica no aparecían como realidades opuestas, sino como instrumentos complementarios al servicio de la verdad. Su familia, marcada por una extraordinaria intensidad espiritual, constituyó el primer terreno en el que maduró su vocación.