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  • 25 de enero: Conversión de San Pablo Apóstol

    De las tinieblas a la luz

    La Iglesia celebra el 25 de enero la conversión de San Pablo en el camino de Damasco, uno de los testimonios más elocuentes de la gracia divina, que transformó a Saulo, el feroz perseguidor de los cristianos, en el Apóstol de las naciones. Este acontecimiento está narrado en los Hechos de los Apóstoles.

    La festividad litúrgica de la Conversión, documentada desde el siglo VI, es propia de la Iglesia latina. El Apóstol por excelencia escribió sobre sí mismo: «He trabajado más que todos los demás apóstoles», pero también: «Soy el menor de los apóstoles, un aborto, indigno incluso de ser llamado apóstol».

  • 8 de diciembre: Solemnidad de la Inmaculada Concepción de la Bienaventurada Virgen María

    La Tota Pulchra

    Desde los siglos medievales, la Iglesia ha custodiado una profunda veneración por María, celebrando su concepción sin pecado ya desde el siglo XI. Esta fiesta, situada en el corazón del Adviento, ilumina la espera del Mesías recordando el vínculo único entre la Madre y el Hijo: María, modelada por el Espíritu como criatura nueva, es presentada por la tradición como Aquella anunciada en la promesa hecha a los progenitores, la mujer destinada a participar en la victoria sobre el mal y a dar a luz al Emmanuel.

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