El legado bajo el cristal: de las «estufas» papales al invernadero contemporáneo
En el corazón de los Jardines Vaticanos, el arte de proteger la naturaleza hunde sus raíces en una tradición secular. Desde el siglo XVIII, con las primeras “estufas” destinadas a las colecciones exóticas y las naranjerías para el cultivo de cítricos, estos espacios nunca fueron simples dependencias técnicas. Para numerosos Pontífices, desde Clemente XI hasta León XIII y Pío XI, representaban auténticos oasis de meditación y lugares íntimos donde pasear también durante el invierno, entre los aromas del Jardín de los Simples.