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Mantenimiento extraordinario del Juicio Final en la Capilla Sixtina

La contribución de los Patrons of the Arts in the Vatican Museums

Es en estas últimas semanas de febrero cuando, una vez concluida la instalación de los andamios en la Capilla Sixtina, ha dado comienzo el mantenimiento extraordinario del Juicio Final de Miguel Ángel, largamente esperado por nosotros con gran expectación.

Aunque la delicada limpieza del magnífico fresco de Miguel Ángel ha comenzado oficialmente y está previsto que concluya en torno a la Semana Santa, Barbara Jatta, directora de los Museos Vaticanos, ha anunciado que la Capilla Sixtina continuará acogiendo a fieles y a los numerosos visitantes durante el desarrollo de los trabajos de restauración. El acceso a este espacio sagrado quedará, por tanto, garantizado durante todo el tiempo necesario para llevar a cabo la compleja intervención de conservación, que se sirve de andamios temporales destinados al restauro del fresco de Miguel Ángel que representa la Segunda Venida de Cristo y el juicio final de Dios —el Juicio Final— y que cubre por completo el muro del altar de la Capilla Sixtina.

Para permitir a los visitantes al menos imaginar la imponente obra de Miguel Ángel ocultada por los andamios, una reproducción sobre lona del Juicio Final, realzada mediante una cuidada iluminación, vela el área de restauración y el trabajo de los restauradores. El complejo montaje del sitio de intervención ha sido posible gracias a la competencia de la Dirección de Infraestructuras y Servicios, dirigida por el ingeniero Salvatore Farina para la Gobernación del Estado de la Ciudad del Vaticano, y configura una experiencia memorable para quienes acceden a la Capilla Sixtina. Este extraordinario mantenimiento del Juicio Final cuenta con el apoyo del Capítulo de Florida de los Patrons of the Arts in the Vatican Museums. Mary Viator, presidenta del Capítulo, ha financiado generosamente este proyecto de máxima relevancia en atención a su importancia religiosa, artística y cultural.

Al presentar esta significativa iniciativa, la directora de los Museos Vaticanos declaró: «…Todas las fases de la intervención serán documentadas por el Laboratorio Fotográfico de los Museos Vaticanos, creando un valioso testimonio del proceso de limpieza que, al eliminar una ligera pátina imperceptible a simple vista, devolverá a los colores miguelangelescos su esplendor. A casi treinta años de la última intervención conservativa, concluida en 1994 bajo la supervisión del director general Carlo Pietrangeli y ejecutada por el entonces jefe restaurador del Laboratorio de Restauración de Pinturas y Materiales Leñosos de los Museos Vaticanos, Gianluigi Colalucci, será posible admirar la obra suprema de Miguel Ángel en toda la potencia de su visión».

En el comunicado de los Museos Vaticanos del 23 de febrero de 2026, que ilustra la relevancia y la metodología de esta intervención extraordinaria, varios de los protagonistas implicados aportaron nuevas precisiones sobre su alcance.

Fabrizio Biferali, conservador del Departamento de Arte de los siglos XV y XVI, explicó: «…el fresco del Juicio Final se inició en 1536 bajo el pontificado de Pablo III Farnesio y se concluyó en 1541. Según la Vida de Miguel Ángel Buonarroti de Ascanio Condivi: “…Cuando el fresco fue finalmente descubierto, se dijo que Pablo III quedó tan impresionado que cayó de rodillas implorando el perdón divino en el último día”».

«La intervención actual», señala Paolo Violini, jefe restaurador del Laboratorio de Restauración de Pinturas y Materiales Leñosos, «ha sido necesaria debido a la presencia de una veladura blanquecina generalizada en la superficie pictórica, que ha provocado una atenuación de los valores de claroscuro y, en consecuencia, una alteración de la legibilidad cromática del fresco. La eliminación de esta pátina se lleva a cabo mediante la aplicación controlada, con pincel, de agua desionizada, interpuesta a través de una doble capa de papel japonés. El agua permite la completa solubilización de los depósitos y de las sustancias ajenas, sacando a la luz la película pictórica original con pleno respeto de su auténtico estado de conservación. La intervención va precedida de rigurosas investigaciones científicas preliminares, de una documentación fotográfica detallada y de un preciso levantamiento del estado de conservación de la obra, orientados tanto a la adquisición de datos como a la verificación de la compatibilidad de los procedimientos operativos adoptados».

El responsable de la Oficina del Conservador, Marco Maggi, ha señalado públicamente: «…a partir de 2010, la Dirección de los Museos Vaticanos puso en marcha el Plan de Mantenimiento Ordinario de la Capilla Sixtina… Durante las tardes de los meses de enero y febrero, tras el cierre de los Museos al público, restauradores de pintura y mármol, especialistas en diagnóstico y conservación, operadores logísticos y técnicos de los Museos y de la Dirección de Infraestructuras y Servicios se turnan para garantizar la preservación de los frescos y de los elementos decorativos de la Capilla —mediante una meticulosa eliminación del polvo y rigurosos controles autópticos e instrumentales— y para comprobar el correcto funcionamiento de los sistemas de climatización e iluminación, activos desde 2014 y fundamentales tanto para la estabilidad de las condiciones ambientales como para la óptima fruición del espacio sistino».

Reflexionando sobre la necesidad actual de la intervención, Fabio Morresi, responsable del Gabinete de Investigaciones Científicas, observa: «…estamos volviendo a tocar y a observar de cerca la obra de Miguel Ángel. A lo largo de estos años, el seguimiento de la película pictórica ha sido constante y hemos podido constatar, además de una ligera deposición de material particulado, algunos fenómenos localizados de blanqueamiento. Estos fenómenos fueron analizados de inmediato para definir con precisión su naturaleza y, por ende, la causa de su aparición. Una serie de análisis científicos exhaustivos permitió identificar correctamente la composición molecular de esta sustancia, es decir, el lactato de calcio. Esta sal se encuentra estratificada únicamente en la capa más externa de la pintura y resulta altamente soluble en agua. Tal característica químico-física facilita su eliminación, garantizando una interacción mínima con los pigmentos subyacentes».

La importancia del Juicio Final de Miguel Ángel no admite subestimaciones. Hoy, tras numerosos estudios y análisis, la instalación de un andamiaje especial en proximidad al muro del Juicio Final permitirá a nuestros restauradores llevar a cabo, en condiciones de plena seguridad y con la Capilla Sixtina abierta al público, una extraordinaria intervención de mantenimiento sobre la totalidad de la superficie pintada, haciendo posible que las generaciones futuras continúen admirando una de las obras maestras más significativas del patrimonio artístico mundial.

 

Monseñor Terence Hogan

Coordinador de la Oficina de Relaciones con los Patrons of the Arts in the Vatican Museums

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