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En la Pontificia Universidad Gregoriana, la intervención de la Presidenta de la Gobernación en la conferencia sobre Rosa de Lima

La Santa “siempre joven” en el corazón de la Iglesia

“Rosa es la Santa siempre joven, aquella que ha suscitado simpatía y empatía en millones de fieles, no solo peruanos, sino de todo el Nuevo Mundo, y cuyo ejemplo y fama se han difundido por doquier”. Así lo afirmó Sor Raffaella Petrini, Presidenta de la Gobernación del Estado de la Ciudad del Vaticano, durante la conferencia titulada “Santa Rosa de Lima, la primera Santa del Nuevo Mundo: reflexiones contemporáneas”, celebrada el martes por la tarde, 27 de enero, en el Aula Magna de la Pontificia Universidad Gregoriana de Roma.

El encuentro fue organizado por la Embajada del Perú ante la Santa Sede, en colaboración con la Pontificia Universidad Católica del Perú, con ocasión de la ceremonia de inauguración y bendición de una estatua de Santa Rosa de Lima y de un mosaico mariano, donados por la Conferencia Episcopal Peruana a los Jardines Vaticanos, prevista para la mañana del sábado 31 de enero.

La conferencia fue inaugurada con el saludo del cardenal Luis Antonio Tagle, pro-prefecto del Dicasterio para la Evangelización – Sección para la primera evangelización y las nuevas Iglesias particulares, quien subrayó cómo Santa Rosa es una «misionera perpetua», también en Filipinas, donde los misioneros dominicos españoles llevaron su devoción. El purpurado añadió que la Santa es muy popular entre el pueblo, que le manifiesta su afecto de múltiples maneras, hasta el punto de que una de las fachadas de la catedral de Manila le está dedicada.

A continuación intervino Monseñor Carlos Enrique García Camader, Presidente de la Conferencia Episcopal Peruana, quien, debido a la coincidencia con la visita ad limina Apostolorum de los obispos peruanos, envió un videomensaje en el que destacó el papel de la Santa en la historia de la Iglesia.

Posteriormente, el padre Mark Andrew Lewis, Rector de la Pontificia Universidad Gregoriana, recordó que el Papa Francisco había definido a la Santa como “un lirio entre espinas”. Seguidamente, Julio Del Valle Ballón, Rector de la Pontificia Universidad Católica del Perú, conectado a distancia, hizo referencia a la fe de la Santa, que la impulsaba a ocuparse de los más débiles y a abrirse a la acción de Dios en la historia. Por último, el padre Marek Inglot, presidente del Pontificio Comité de Ciencias Históricas, envió un mensaje en el que habló de la densidad de santidad del Perú.

Entre los ponentes figuró también el Cardenal Carlos Castillo Mattasoglio, Arzobispo de Lima y Primado del Perú, quien se refirió a la «teología espiritual» de la Santa, que, siendo laica, vivió la centralidad de la dimensión interior.

El nuevo Embajador del Perú ante la Santa Sede, S. E. el señor Jorge Fernando Ponce San Román, clausuró el encuentro.

El objetivo de la conferencia fue dar a conocer la figura de Rosa de Lima, primera Santa del Nuevo Mundo, a través de su vida y de sus obras, teniendo en cuenta los estudios más recientes sobre su persona, situándolos en el contexto histórico en el que vivió y en el mundo contemporáneo.

 

A continuación publicamos la intervención de la Presidenta de la Gobernación:

 

DISCURSO DE SOR RAFFAELLA PETRINI, PRESIDENTA DE LA GOBERNACIÓN DEL ESTADO DE LA CIUDAD DEL VATICANO, CON MOTIVO DE LA CONFERENCIA “SANTA ROSA DE LIMA, LA PRIMERA SANTA DEL NUEVO MUNDO: REFLEXIONES CONTEMPORÁNEAS”, AULA MAGNA DE LA PONTIFICIA UNIVERSIDAD GREGORIANA, MARTES 27 DE ENERO DE 2026

 

Saludo en primer lugar a Su Eminencia el Cardenal Luis Antonio Tagle, pro-prefecto del Dicasterio para la Evangelización;

a los Obispos de la Conferencia Episcopal del Perú;

al Embajador del Perú ante la Santa Sede, Su Excelencia el señor Jorge Fernando Ponce San Román;

al Padre Mark Andrew Lewis, rector de la Pontificia Universidad Gregoriana;

y a todos ustedes aquí presentes.

Deseo agradecerles la invitación que me han dirigido y la oportunidad que me han brindado de hablar sobre Santa Rosa de Lima. Ella fascinó a sus contemporáneos por su extraordinaria belleza y, cuando su vida se acercaba a su fin a tan solo 31 años, entró para siempre en la historia de la santidad.

Rosa es la Santa siempre joven, aquella que ha suscitado simpatía y empatía en millones de fieles, no solo peruanos, sino de todo el Nuevo Mundo, y cuyo ejemplo y fama se han difundido por doquier. Gracias a la iniciativa de la Conferencia Episcopal Peruana, a partir del 31 de enero, su extraordinaria belleza quedará reflejada en una estatua que, junto con un mosaico mariano, será inaugurada por el papa León XIV y colocada en los Jardines Vaticanos.

De este modo, la Santa estará presente también en el Estado del Sucesor de Pedro, en la Ciudad del Vaticano. Se perpetuará así un vínculo indisoluble entre esta virgen del Nuevo Mundo y la Sede del Apóstol Pedro.

La imagen de Santa Rosa fue encargada por la Conferencia Episcopal Peruana a la Familia de Artesanos Don Bosco, una comunidad de jóvenes artistas de los Andes del Perú, formados en el arte y en la investigación religiosa por el padre Ugo De Censi, salesiano y fundador de la Operación Mato Grosso. El autor es el joven escultor peruano Edwin Morales, y el material procede íntegramente del Perú: travertino blanco de Huancayo.

La obra representa el momento místico en el que, en la iglesia de Santo Domingo de Lima, mientras contemplaba a la Virgen del Rosario, Santa Rosa vio aparecer entre sus brazos al Niño Jesús, quien le pidió que se convirtiera en su esposa. El anillo y las flores, ofrecidos por el Niño a la Santa, constituyen su signo visible.

La estatua ofrece una rica simbología que refleja el camino terreno de la Santa: el ancla, signo de esperanza, recuerda su milagrosa protección sobre Lima en 1615, cuando la ciudad fue amenazada por los piratas; el rosario evoca su pertenencia a la Tercera Orden de los Dominicos; y la rosa representa el nombre con el que fue llamada desde niña y que eligió definitivamente en la Confirmación, recibida del santo obispo Toribio de Mogrovejo.

Junto a la estatua se inaugurará un mosaico mariano, cuya realización fue confiada igualmente por la Conferencia Episcopal Peruana a la Familia de Artesanos Don Bosco. El autor del proyecto es Lenin Álvarez.

La tarea encomendada a los artistas no era sencilla. La devoción a la Virgen María en el Perú es, en efecto, extraordinariamente rica y diversa. De esta riqueza nace la propuesta iconográfica elegida por la Conferencia Episcopal Peruana para el mosaico mariano. En la parte superior encontramos a la Virgen de la Puerta; en el centro, la Virgen Inmaculada, para subrayar la importancia del dogma de la Inmaculada Concepción; en el lado izquierdo, tres imágenes de la Virgen de la Candelaria, entre las más antiguas y veneradas; y en el lado derecho, tres imágenes marianas vinculadas al tema de la protección: la Virgen de la Merced, que libera de las cadenas; la Virgen del Carmen, que promete la salvación a quienes llevan el escapulario; y la Virgen de la Evangelización, que ofrece el rosario a los fieles.

Para la realización del mosaico fueron necesarios seis meses de trabajo por parte de ocho jóvenes artistas de las escuelas Taller Don Bosco, bajo la guía del ya mencionado maestro Lenin Álvarez. Los rostros de la Virgen María y algunos detalles de los medallones fueron realizados con la valiosa técnica del micromosaico, aprendida gracias a Gabriele Mattiacci y Emanuela Rocchi de la Fábrica de San Pedro, a quienes expresamos también nuestro más sincero agradecimiento.

Estas obras no son solo expresiones artísticas, sino testimonios vivos de fe, de cultura y de esperanza, nacidos del corazón del Perú y ofrecidos a la Iglesia universal.

Rosa, una mujer comprometida con la difusión del Reino de Dios, se convirtió en apóstol misionero sin alejarse de su celda, en el jardín de su casa. Ahora continuará mostrando el rostro joven y sonriente de quien vive en unión con Cristo a todos aquellos que contemplen la estatua que le está dedicada en los Jardines Vaticanos.

Concluyo agradeciendo vivamente, en nombre de la Gobernación del Estado de la Ciudad del Vaticano que aquí represento, a los promotores de esta iniciativa y, junto con ellos, encomiendo a Santa Rosa el ministerio del Papa León XIV.

Muchas gracias.

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