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A conversación con Paolo Violini, Jefe Restaurador del Laboratorio de Restauración de Pintura y Materiales Lígneos de los Museos Vaticanos

Para otros siglos de esplendor

Redescubrir el fresco de Miguel Ángel en toda su potencia expresiva es una experiencia extraordinaria que permanece para siempre. Así lo afirma Paolo Violini, Jefe Restaurador del Laboratorio de Restauración de Pintura y Materiales Lígneos, al relatar su trabajo en la Capilla Sixtina con motivo de la manutención extraordinaria del Juicio Universal de Miguel Ángel Buonarroti.

Se trata de una intervención que involucra a profesionales y técnicos de diversas áreas de los Museos Vaticanos, entre ellos veinte restauradores del Laboratorio de Restauración de Pintura, organizados en cuatro equipos que se alternan en el andamiaje. A ellos se suman especialistas de la Dirección del Departamento de Arte de los Siglos XV y XVI, técnicos cualificados del Gabinete de Investigaciones Científicas, así como personal de la Oficina del Conservador y del Laboratorio Fotográfico. A todo ello se añade la contribución fundamental de la Dirección de Infraestructuras y Servicios de la Gobernación, responsable de la instalación del andamio y del control del sistema de climatización, junto con el valioso apoyo económico del Capítulo de Florida de los Patrons of the Arts in the Vatican Museums.

 

¿Cuáles fueron los principales motivos que hicieron necesaria la manutención extraordinaria?

 

El motivo principal fue, sin duda, la constatación de una veladura blanquecina generalizada sobre la superficie pictórica, producida por la deposición de micropartículas de sustancias ajenas transportadas por los movimientos de aire. Con el tiempo, este fenómeno había atenuado los contrastes de claroscuro y velado las cromías originales del fresco.

 

¿Se trató de una intervención programada o de una actuación urgente por criticidades específicas?

 

La intervención estaba prevista y se inscribe en el programa general de mantenimiento preventivo de todo el complejo decorativo de la Capilla Sixtina, orientado a la salvaguarda de las superficies al fresco mediante la eliminación sistemática de los depósitos que se acumulan progresivamente con el paso del tiempo. Las operaciones, iniciadas hace aproximadamente veinte años y realizadas hasta ahora exclusivamente en horario nocturno con plataformas móviles, han afectado de manera gradual a las paredes con las lunetas miguelangelescas, a la serie de los Pontífices y a las grandes escenas del siglo XV con los cortinajes inferiores. Hasta ahora se había excluido la pared del Juicio Universal, para la cual era imprescindible montar un andamiaje fijo.

 

¿Qué factores ambientales (humedad, polvo, flujos turísticos) inciden más en la conservación de la obra?

 

Una cierta cantidad de polvo que se deposita de manera natural sobre las superficies murales puede considerarse fisiológica a lo largo de los años. A ello se añade, especialmente en la pared del Juicio, la formación de un depósito blanquecino que resulta de la combinación de diversos factores: humedad y corrientes de aire, temperatura y factores antropogénicos. Cuando estos elementos confluyen en determinadas proporciones, contribuyen conjuntamente a la formación de este tipo de sedimentos superficiales.

 

¿Cuáles eran las principales problemáticas detectadas en el fresco antes de la intervención?

 

Gracias a su extraordinaria técnica de ejecución, el Juicio Universal presenta aún hoy un estado de conservación óptimo, fruto del gran proceso de restauración llevado a cabo entre 1990 y 1994 por el equipo de Gianluigi Colalucci, del Laboratorio de Restauración de Pintura de los Museos Vaticanos, bajo la dirección de Carlo Pietrangeli y Fabrizio Mancinelli. Ya lo confirmamos en los primeros ensayos realizados hace aproximadamente un año en algunas zonas de la pared pintada: la eliminación de la pátina blanquecina permitió redescubrir el fresco intacto en su cromatismo original. Además, el particular recurso adoptado por Miguel Ángel —la construcción de una pared ligeramente inclinada, con un saliente superior de unos 40 centímetros— ha contribuido a su buena conservación, al limitar los depósitos de polvo habituales en las paredes verticales.

 

¿Qué materiales y técnicas se utilizan para la limpieza?

Afortunadamente, el velo blanco resultó completamente soluble y pudo eliminarse mediante la simple aplicación de agua desionizada con pincel, sobre un doble estrato de papel japonés utilizado como soporte.

 

¿La intervención ha previsto el uso de tecnologías innovadoras (láser, imagen multiespectral, etc.)?

 

La intervención actual es relativamente sencilla y no requiere, por tanto, el empleo de tecnologías especialmente innovadoras. No obstante, el trabajo de los restauradores va precedido de rigurosas investigaciones científicas preliminares, de una documentación fotográfica detallada y de un preciso levantamiento del estado de conservación de la obra, con el fin de adquirir datos y verificar la compatibilidad de los procedimientos operativos adoptados. Para estos análisis se utilizan tecnologías avanzadas, como estudios de imagen en el intervalo infrarrojo de alta resolución, mediciones colorimétricas antes y después de las extracciones, análisis FT-IR y Raman de superficie mediante instrumentación portátil, así como cromatografía iónica de las aguas de extracción. Asimismo, se han realizado microtomas para el estudio mediante microscopía electrónica SEM de las superficies pintadas.

 

¿Cuál es el principio rector en la manutención de una obra de tan alto valor histórico y espiritual?

 

El principio fundamental en el ámbito de la restauración de obras de arte consiste en la búsqueda constante del mejor equilibrio posible entre la historicidad de la obra y su valor estético. Se trata de un concepto amplio, susceptible de diversas interpretaciones, que deben estar siempre debidamente fundamentadas en relación con las aportaciones de las distintas competencias implicadas en las decisiones críticas: historiadores del arte, restauradores y expertos en diagnóstico aplicado al patrimonio cultural. Es un campo complejo, en el que confluyen aspectos técnicos, reflexiones teóricas sobre la disciplina, historia y crítica del arte.

En el ámbito vaticano, además, adquiere especial relevancia la recuperación del significado intrínseco de la obra, es decir, ese valor inmaterial constituido por el mensaje que el artista —o el comitente— quiso transmitir a través de su realización, siempre en relación con el preciso contexto histórico de referencia. Las decisiones críticas, incluidas las de carácter estético vinculadas a las intervenciones de restauración, deben orientarse, por tanto, a la salvaguardia y restitución de esos valores, que a menudo han constituido un vehículo fundamental de doctrina y enseñanza destinado a los fieles.

Resulta, por último, esencial la aplicación de un programa de mantenimiento preventivo, especialmente en el caso de grandes ciclos de pintura mural como la Capilla Sixtina o las Estancias de Rafael, indispensable para garantizar la correcta conservación de las obras restauradas, principalmente mediante formas de tutela indirecta, como el control de los parámetros ambientales y la prevención de condiciones potencialmente dañinas.

 

¿Está previsto un plan de mantenimiento periódico a futuro?

 

Por supuesto. Seguiremos monitorizando el microclima de la Capilla Sixtina y proseguiremos de manera sistemática el plan anual de desempolvado de todas las superficies pintadas.

 

 

¿Cuántas especialidades profesionales han participado?

 

En lo que respecta al Laboratorio de Restauración de Pintura, trabajan veinte restauradores, divididos en cuatro equipos que se alternan diariamente en el andamio, para que todos puedan disfrutar de la extraordinaria oportunidad de encontrarse cara a cara con el fresco miguelangelesco, en una ocasión que no se repite con frecuencia. Yo tuve la fortuna de estar presente en el andamio durante la restauración de hace treinta años y puedo asegurar que la emoción de redescubrir el fresco de Miguel Ángel en toda su potencia expresiva es algo que permanece en el alma y no se olvida jamás.
A los restauradores se suman, además de la Dirección del Departamento de Arte de los Siglos XV y XVI, los especialistas del Gabinete de Investigaciones Científicas, el personal de la Oficina del Conservador y del Laboratorio Fotográfico. La Dirección de Infraestructuras y Servicios se encarga del control del sistema de climatización.

 

¿Cómo se ha gestionado la presencia de los visitantes durante los trabajos?

 

El andamio ocupa únicamente la pared del Juicio y, gracias a una galería que lo atraviesa, permite a los visitantes acceder igualmente a la Capilla. El público puede contemplar una reproducción fiel de la pared pintada en un lienzo que cubre la estructura. Todas las operaciones de montaje del andamiaje se realizaron en horario de cierre, por lo que la Capilla Sixtina ha permanecido siempre abierta al público.

 

¿De qué manera puede influir el cambio climático en la conservación del fresco?

 

Por su propia naturaleza y estructura física, los frescos —especialmente cuando se encuentran en espacios interiores— no deberían verse particularmente afectados por el cambio climático. Sin embargo, hemos observado que el aumento generalizado de las temperaturas, unido al incremento de la humedad del aire en caso de grandes concentraciones de personas, puede favorecer en los ambientes interiores la formación de compuestos que están en el origen de las pátinas blanquecinas que debemos eliminar de los frescos. Resulta, por tanto, especialmente necesaria la regulación constante de los sistemas de climatización y de renovación del aire, en función de unos parámetros termo-higrométricos ambientales que varían de manera más rápida y acusada. De forma indirecta, además, fenómenos de precipitaciones violentas, inducidos por el cambio climático y cada vez más frecuentes, pueden provocar daños en cubiertas y cerramientos, con las consiguientes infiltraciones de agua y perjuicios irreversibles incluso para las superficies decoradas interiores.

 

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