Castel Gandolfo: el belén mexicano en el Patio del Palacio Apostólico
Una explosión de calidez, fe y tradición popular rodea al gran árbol de Navidad, situado en el centro del Patio del Palacio Apostólico de Castel Gandolfo. Figuras modeladas a mano en terracota evocan el nacimiento de Jesús. Se trata de un belén mexicano, de composición esencial, integrado por un número reducido de personajes: el Niño, María, José, los tres Magos, un pastor y un ángel. Sus formas son sencillas, pero de gran fuerza expresiva: rostros recogidos en la contemplación del misterio, todos orientados hacia el pesebre, rodeado por el buey y el asno.
Las estatuas de terracota parecen surgir directamente de un lecho de hojas y ramas, como si la propia tierra hubiera decidido narrar la Navidad. En torno al Niño, todo vibra de luz y movimiento. El color de la terracota se ve interrumpido por elementos blancos que delinean los contornos de los vestidos de los personajes y realzan sus expresiones. Junto al tradicional buey y al asno aparecen también una oveja y un carnero que, igualmente recostados en el suelo, parecen delimitar la escena principal. La Natividad no se presenta aislada, sino inmersa en la vida cotidiana, donde el fluir de los días se entrelaza con la obra redentora de Cristo.
Este belén invita a participar, a mirar, a sentir, a reconocer el nacimiento del Salvador en la sencillez de la materia, en la tierra modelada a mano, en la alegría y en la celebración compartida.
