11 de febrero de 1858: primera aparición de la Virgen en Lourdes
En el día dedicado a María se cumplen noventa y siete años de la fundación del Estado de la Ciudad del Vaticano
Era jueves 11 de febrero de 1858 cuando la Virgen María se apareció a la joven de catorce años Bernadette Soubirous en la Gruta de Massabielle, en Lourdes. Fue la primera de las dieciocho apariciones.
Aquel día, Bernadette, junto con su hermana y una amiga, se encaminó por la ribera del río Gave hacia Massabielle para recoger leña seca con la que encender fuego. Cuando estaba a punto de quitarse las medias para cruzar el río, sintió como una ráfaga de viento; levantó la cabeza hacia la Gruta y relató: «He visto a una Señora vestida de blanco. Llevaba un vestido blanco, un velo blanco, una cinta azul y una rosa amarilla en cada pie». Bernadette se persignó y rezó el Rosario con la Señora, que desapareció en cuanto concluyó la oración.
Para recordar las apariciones, en los Jardines Vaticanos se erigió una copia fiel de la Gruta de Lourdes, que se asoma a la plaza homónima. Fue León XIII quien, en 1902, solicitó a monseñor François-Xavier Schoepfer, obispo de Tarbes —en cuya diócesis se encuentra Lourdes—, la reproducción, a escala reducida, del santuario mariano tal como se presentaba en aquel tiempo. La estatua de mármol que se halla en la hornacina es semejante a la realizada por Joseph Fabisch en 1864. Representa a la Virgen tal como la describió Bernadette en la aparición del 25 de marzo de 1858 cuando, respondiendo a la pregunta de la joven que le pidió su nombre, la Virgen, con las manos juntas y elevando los ojos al cielo, dijo: «Yo soy la Inmaculada Concepción».
La Gruta fue inaugurada el 28 de marzo de 1905 por san Pío X.
En el centro de la Gruta se encuentra el altar original de Massabielle, construido en 1908 con motivo del quincuagésimo aniversario de las apariciones. Fue desmontado en 1956 para ser sustituido por un altar de piedra y, cuatro años más tarde, donado a san Juan XXIII por el obispo de Tarbes y Lourdes, monseñor Pierre-Marie Théas.
En el día en que la Iglesia celebra la memoria litúrgica de las apariciones de Lourdes, se cumplen noventa y siete años de la fundación del Estado de la Ciudad del
Vaticano. Fue, en efecto, el 11 de febrero de 1929 cuando se firmaron los Pactos de Letrán, mediante los cuales se establecía que «Para asegurar a la Santa Sede la absoluta y visible independencia, garantizarle una soberanía indiscutible incluso en el ámbito internacional, se ha considerado necesario constituir, con modalidades particulares, la Ciudad del Vaticano, reconociendo sobre la misma a la Santa Sede la plena propiedad y la potestad y jurisdicción soberana exclusiva y absoluta».
