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Fe y razón en diálogo: un taller sobre espiritualidad y astronomía en el Observatorio Vaticano

El domingo 30 de agosto concluyó el taller “Espiritualidad y Astronomía”, promovido por el Observatorio Vaticano en su sede de Castel Gandolfo. La iniciativa, nacida de la intuición de poner en diálogo la mirada científica sobre el universo y la experiencia espiritual, fue organizada por Sor Irene Tranquillini, O.F.M.I.; don Matteo Galaverni; el padre Gabriele Gionti, S.J., y el Padre Robert Janusz, S.J.

El propósito era construir un itinerario capaz de entrelazar el rigor científico, la reflexión teológica y la experiencia contemplativa, sin sacrificar ninguna de estas tres dimensiones en favor de las demás. Desde el viernes 28 hasta el domingo 30 de agosto, veinte participantes de perfiles sorprendentemente diversos, doctorandos y estudiantes universitarios, docentes, sacerdotes, religiosas, profesionales laicos, agentes de pastoral y profesores, se dieron cita en el Observatorio Vaticano, unidos por el deseo de interrogarse juntos sobre el sentido del cosmos.

El Padre Richard D’Souza, S.J., director del Observatorio Vaticano, inauguró las jornadas repasando la historia secular del Observatorio Pontificio y adentrándose, posteriormente, en algunas de las fronteras más avanzadas de la astronomía contemporánea.

A continuación, los participantes se trasladaron a la Parroquia Pontificia de Castel Gandolfo para celebrar la santa misa. En la memoria litúrgica de san Agustín, el padre Paul Gabor, S.J., destacó que el santo Doctor se encuentra en el origen de la metáfora de la naturaleza como libro.

La primera jornada concluyó con una visita al museo y a los telescopios históricos del Observatorio, situados en el Palacio Apostólico y en las Cúpulas Barberini, y con una observación del cielo mediante el telescopio Carte du Ciel, de 1891. Para más información y visitas: https://www.vaticanobservatory.va/en/visit.

La segunda jornada comenzó con la intervención de Monseñor Tomasz Trafny, de la Secretaría General del Sínodo, quien ofreció una lectura antropológica del encuentro entre ciencia, espiritualidad y religiosidad. Identificó en el asombro el motor profundo que impulsa al ser humano tanto hacia la investigación científica como hacia el interrogante religioso.

Sor Irene Tranquillini retomó este hilo conductor y mostró cómo la observación astronómica y la contemplación del cosmos generan precisamente ese asombro capaz de despertar, al mismo tiempo, el sentido crítico propio de la ciencia y la apertura religiosa del ser humano.

En esta misma línea se situó el Padre Robert Janusz, quien condujo a los participantes hacia una reflexión sobre la integración teológica, mostrando cómo el amor-caridad se despliega de manera armónica en las distintas dimensiones de la persona: alma, razón y cuerpo.

Desde una perspectiva más propiamente científica, don Matteo Galaverni guio a los participantes en un recorrido por la evolución del cosmos: desde el Big Bang y la radiación cósmica de fondo hasta los actuales modelos cosmológicos, sin pasar por alto los enigmas aún abiertos de la materia y la energía oscuras, que continúan planteando interrogantes a la comunidad científica internacional.

Posteriormente, el padre Gabriele Gionti, S.J., presentó el itinerario espiritual de monseñor Georges Lemaître, el sacerdote belga considerado el padre de la teoría del Big Bang. Al recorrer su formación espiritual y su trayectoria científica, desde la corrección de los modelos de cosmología relativista de Einstein hasta la elaboración de la teoría de la expansión del universo, el padre Gionti recordó que Lemaître llegó por vía teórica a la ley de recesión de las galaxias antes de que Edwin Hubble la confirmase mediante la observación y demostró, además, la inestabilidad de los modelos cosmológicos estáticos propuestos por Einstein.

También se detuvo en la conocida crítica de Lemaître al concordismo y en su convicción de que la ciencia y la fe deben considerarse dos planos distintos y paralelos, cada uno con su propio método y autonomía, pero capaces de enriquecerse mutuamente sin confundirse.

La tarde concluyó con la santa misa, presidida por el padre Jaceck Olczyk, S.J. Por la noche, los participantes volvieron a reunirse para observar con el telescopio la Luna, Saturno, Neptuno y la galaxia de Andrómeda, entre otros cuerpos celestes, y para participar en una vigilia de oración dirigida por el padre Guidalberto Bormolini, en la que se utilizaron textos y plegarias de grandes científicos, desde Kepler hasta Marconi.

La mañana del domingo comenzó con la aportación del Padre Bormolini, quien presentó las reflexiones de los Padres de la Iglesia sobre el cosmos y el origen del mundo. Para ello recurrió a la imagen de la armonía de las leyes del universo, que metafóricamente producen un sonido armonioso. De ahí surgió la sugerente provocación de asociar al término “Big Bang” la expresión “Big Song”,  el todo no nace de un simple acontecimiento, sino de una armonía originaria.

Por último, el padre Massimo Vedova, O.F.M. Conv., condujo a los participantes a través de las visiones cosmológicas de algunas grandes figuras de la mística, desde Hildegarda de Bingen y Ángela de Foligno hasta Simone Weil. Subrayó que la separación impuesta por la hiperespecialización contemporánea entre las dimensiones espiritual, científica y mística corre el riesgo de generar únicamente disonancias y armonizaciones defectuosas en la conciencia de los hombres y las mujeres de nuestro tiempo.

Observó, además, que muchos científicos contemporáneos tienden a negar la necesidad de cultivar la dimensión místico-espiritual y que esta actitud se debe, en parte, a un verdadero temor a abordar este tipo de cuestiones. Un temor alimentado también por el cientificismo moderno, que reduce toda forma legítima de conocimiento al método científico-experimental. Cada persona, recordó, se encuentra constantemente interpelada por una pregunta que concierne simultáneamente a Dios, al cosmos, a la ciencia y a la dimensión espiritual de la realidad.

Muchos de los participantes afirmaron haberse sentido acogidos en un ambiente de gran familiaridad y haber sido introducidos en horizontes de conocimiento y de búsqueda espiritual y científica que ni siquiera imaginaban poder explorar. Un enriquecimiento inesperado, capaz de dejar una huella duradera.

El taller brindó asimismo la oportunidad de sentar las bases de un futuro programa de estudios interdisciplinarios. Los ponentes compartieron su intención de analizar los textos en los que los científicos hablan de ciencia y religión mediante los mismos instrumentos hermenéuticos empleados en el estudio de los textos místicos, convencidos de que este enfoque puede abrir caminos nuevos y fecundos para el diálogo entre ciencia y fe.

La santa misa conclusiva, presidida por el Padre Bayu Christoforus Risanto, S.J., puso el broche final a estos intensos días de estudio, observación del cielo y oración, confirmando la vocación más profunda del Observatorio Vaticano, ser un lugar donde la inteligencia que escruta las estrellas y el corazón que busca a Dios puedan caminar juntos, sin confundirse.

 

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