Seleccione su idioma

Estate ragazzi en el Vaticano: después de dar la vuelta al mundo

Sentirse parte de una gran comunidad para emprender La vuelta al mundo en 80 días, acompañados por Mr. Charlie, un excéntrico inventor; por Jeremy, su fiel ayudante, mitad robot y mitad humano, y por Olympia, la amiga griega a la que conocieron durante las distintas etapas de este fantástico viaje.

Esta es la experiencia que vivieron los cientos de niñas, niños y preadolescentes que participaron en la edición 2026 del Verano para niños en el Vaticano.

Un mes después de su conclusión, ha llegado el momento de hacer balance de la iniciativa.

Este año participaron 420 familias, con un total de 658 niños y jóvenes y 89 animadores. El año pasado habían participado 364 familias, con un total de 572 niños. Desde que comenzó a organizarse esta iniciativa, han tomado parte en ella nada menos que 1.968 familias y 3.017 niños y jóvenes. Una de las novedades de la edición de 2026 fue la creación, por primera vez, del Mini Club, destinado a niños de entre 3 y 5 años.

La jornada más importante tuvo lugar el lunes 22 de junio, cuando el Papa León XIV se reunió con los participantes en el Aula Pablo VI. A su llegada, los niños recibieron al Pontífice entonando Jesus Christ, You Are My Life, canción a la que también él se sumó. Después respondió a las preguntas de los participantes y les advirtió sobre los riesgos de la dependencia de las nuevas tecnologías. Asimismo, relató algunos episodios personales relacionados con sus viajes por el mundo y subrayó: “Dios no quiere mirar el teléfono móvil, Dios quiere mirar nuestros corazones, nuestra vida”.

Otro de los momentos especiales del Verano para niños de este año fue la fiesta de clausura, celebrada durante la tarde del jueves 23 de julio. Entre juegos, canciones, espectáculos, fotografías y despedidas, niñas, niños, educadores, animadores y padres festejaron juntos.

Fue una ocasión para revivir los mejores momentos de aquellas semanas y despedirse con un “hasta pronto”, y no con un “adiós”. Porque los niños no regresaron a casa únicamente con algunos recuerdos, sino que se llevaron consigo las experiencias compartidas, las nuevas amistades, las emociones y las historias vividas.

Semana tras semana, el Aula Pablo VI se llenó de voces, canciones, música, risas, colores y, sobre todo, de numerosos rostros, hasta transformarse en un lugar donde convivir y sentirse parte de una gran comunidad.

Fueron semanas intensas, durante las cuales los participantes tuvieron la oportunidad de experimentar numerosas actividades. Juegos en equipo, torneos, talleres creativos, sesiones de animación, excursiones y jornadas especiales marcaron el ritmo de los días y permitieron que cada uno encontrara su propio espacio y pusiera en juego sus capacidades, su imaginación y su entusiasmo.

Pero el Verano para niños no fue únicamente diversión. Detrás de cada juego y de cada actividad había algo que aprender: respetar a los demás, colaborar, aceptar una derrota, alegrarse por una victoria y descubrir que juntos es posible hacer mucho más que en solitario.

Los animadores desempeñaron un papel fundamental, acompañando a los participantes con dedicación y profesionalidad. No faltaron para ellos las jornadas exigentes ni las numerosas actividades que debían preparar, pero tampoco las incontables sonrisas de los niños, que participaron y se divirtieron.

Una tarea, en ocasiones nada sencilla, que llevaron adelante los animadores, el grupo de voluntarios que colaboró con ellos y todas las personas que trabajaron diariamente para garantizar el éxito de esta experiencia. Entre ellas, los organizadores, don Franco Fontana, de la Comunidad Salesiana en el Vaticano, en colaboración con la sociedad Play It, la agencia de animación Tutto in una Festa y educadores y educadoras salesianos.

Y luego estaban los verdaderos protagonistas, los niños y jóvenes. Con su vitalidad, sus ganas de divertirse, sus pasiones, sus amistades, sus alegrías y sus dificultades. Juntos dieron esa vuelta al mundo que los llevó a descubrir destinos desconocidos y a conocer gente nueva, superando obstáculos y atreviéndose con valentía allí donde muchos no querían intentarlo. Victorias y derrotas, risas y alguna que otra decepción que, al final, permanecen entre los recuerdos más hermosos, precisamente porque fueron compartidos en amistad.

Tagged under: estate ragazzi novedades

Seleccione su idioma