En la Legenda Aurea de Jacobo de la Vorágine se narra un episodio que testimonia las numerosas conversiones obradas por san Agustín y su decidida victoria contra la herejía. Según el relato, algunos cristianos le invitaron a sostener un debate público sobre cuestiones de fe con un sacerdote maniqueo llamado Fortunato, que por aquel entonces predicaba en Hipona.
Los Santos Inocentes son los niños de Belén que perdieron la vida a causa de la furia del rey Herodes, convirtiéndose así en las primeras víctimas inocentes vinculadas al nacimiento de Cristo. No con palabras, sino con su sangre, ofrecieron un testimonio silencioso de fe y de sacrificio.
«Como no podemos saber qué es Dios, sino más bien qué no es, no podemos investigar cómo es, sino más bien cómo no es». Así escribía Santo Tomás de Aquino. Nació en 1225 en Roccasecca, provincia de Frosinone, en el seno de una de las familias más importantes de Italia. Al ser el menor de la familia, fue destinado a la vida eclesiástica y, a los cinco años, ingresó en Montecassino como uno de los pueri oblati. A los quince años, comenzó sus estudios en la Universidad de Nápoles, donde se formó en filosofía aristotélica, gramática, ciencias naturales, ciencia árabe y filosofía griega.
Un testimonio luminoso de pobreza evangélica vivida en el ocultamiento y en la radicalidad: así se manifiesta la vida de la beata Antonia de Florencia. Nacida en la capital toscana en los primeros años del siglo XV, contrajo matrimonio siendo muy joven. Quedó viuda al poco tiempo y, madre de un hijo, afrontó con valentía su nueva condición, dedicándose a la educación del niño. Sin embargo, en su interior fue madurando lentamente un deseo más profundo, que la llevó a no contraer nuevas nupcias, a pesar de las presiones de su entorno.
Víctor fue el primer Papa africano de la Iglesia de Roma. Durante su pontificado, el emperador Cómodo suspendió las persecuciones contra los cristianos y se reunió con el Papa. En aquella ocasión, Víctor le presentó una lista de cristianos condenados a trabajos forzados en las minas de Cerdeña. Cómodo ordenó su liberación, lo que marcó el primer caso en que el Imperio mantuvo un trato oficial con la Iglesia y con el Obispo de Roma (año 190).
«Hemos perdido el camino de la paz. Hemos olvidado la lección de las tragedias del siglo pasado, el sacrificio de millones de vidas en las guerras mundiales. Hemos incumplido los compromisos asumidos como Comunidad de Naciones y estamos traicionando los sueños de paz de los pueblos y las esperanzas de los jóvenes.
«A Alberico sucedió Esteban, inglés de nacimiento, ardentísimo amante y fidelísimo ejemplo de piedad, de pobreza y de disciplina regular. Su vida confirmó cuán verdadero es lo que está escrito: Los ojos del Señor están sobre los justos, y sus oídos atentos a su clamor» (Exordium Cistercii, II). Así se lee en los orígenes de Cîteaux acerca de san Esteban Harding, tercer abad del Novum Monasterium, al que dio sólidos fundamentos con la célebre Charta Caritatis, que constituye uno de los estatutos fundamentales de la Orden del Císter.
No se tienen noticias ciertas sobre la vida de Emilio. La tradición lo sitúa en torno al siglo I y lo identifica como obispo de Cagliari.
San Jacobo de la Marca, nacido como Domenico Gangale el 1 de septiembre de 1393 en Monteprandone, en la región de Ascoli, pasó su juventud dedicado al estudio. Asistió primero a las escuelas de Ascoli Piceno y posteriormente a la Universidad de Perugia, donde obtuvo el grado en Derecho civil y canónico.
Los dos apóstoles Simón y Judas Tadeo están unidos por la misma festividad. Es posible que el motivo se deba a su apostolado común en Mesopotamia y Persia, donde fueron a proclamar el Evangelio. No tenemos mucha información cierta sobre ellos, lo que sabemos es lo que se encuentra en el Nuevo Testamento.
San Wenceslao es una de las figuras más significativas en la historia de la cristianización de Europa Central. Hijo del duque Vratislao I de Bohemia y primogénito, creció en un contexto de profunda transición cultural y religiosa: Bohemia era entonces una tierra donde el cristianismo se iba difundiendo lentamente entre tradiciones paganas aún muy arraigadas.
Una mujer que se consumió en el amor a la Iglesia, que entregó todas sus energías a sus miembros, comenzando por el Sucesor de Pedro, los obispos, los sacerdotes, los consagrados y los laicos. Esta es Catalina de Siena, proclamada por Pablo VI en 1970 Doctora de la Iglesia, siendo la segunda mujer en recibir tal título, después de Santa Teresa de Jesús.
La celebración del martirio de San Juan Bautista en la Iglesia latina tiene orígenes muy antiguos. Se encuentran testimonios ya en el siglo V en Francia y en el siglo VI en Roma, y está vinculada a la dedicación de una iglesia erigida en Sebaste, en Samaría, en el lugar que se creía era el sepulcro del Precursor de Cristo.
La Fiesta de la Sagrada Familia, formada por Jesús, María y José, se celebra el domingo siguiente a la Navidad. La razón es sencilla: mientras que en Navidad contemplamos el nacimiento del Hijo de Dios en Belén, rodeado de María y José, en la celebración de hoy, la Iglesia conmemora la vida cotidiana de la familia en Nazaret.
Marta, María y Lázaro eran hermanos. Cuando hospedaron al Señor en Betania, Marta lo sirvió con esmero y María lo escuchó con devoción; con sus oraciones pidieron la resurrección de su hermano.
«Según nos transmitieron los Padres, sabemos que su pasión no se produjo el mismo día, pero el día en que Pablo sufrió el martirio coincidió con el natalicio de Pedro. Por natalicio no entiendo el día en que salió del vientre de su madre hacia la vida terrena, sino aquel en que salió de los lazos del cuerpo hacia la luz de los ángeles.
No se conocen con precisión los orígenes del beato Bertoldo del Monte Carmelo. Probablemente nació en Solignac en el siglo XII; otras fuentes lo sitúan en Lombardía. Según la tradición, Bertoldo era pariente de Aymeric de Malifaye, patriarca de Antioquía (1141-1193).
Las principales informaciones sobre la vida de Saturnino proceden de la Passio Saturnini, un texto anónimo compuesto hacia mediados del siglo V, redactado aproximadamente doscientos años después de su martirio. Según este relato, Saturnino habría llegado desde África y alcanzado Tolosa hacia el año 250, durante el consulado de Decio y Grato, donde fue elegido como guía de la comunidad cristiana local.
San Honorato es una figura central en la historia de la Iglesia vercelense, recordado por su profunda espiritualidad, su entrega al servicio eclesial y el vínculo privilegiado que le unió a dos grandes santos: Eusebio y Ambrosio. Originario de la comunidad monástica fundada por San Eusebio en Vercelli, Honorato fue su discípulo y compañero de exilio durante las persecuciones arrianas. Aquel ambiente ascético y formativo le preparó para desempeñar un papel destacado en la vida de la Iglesia.
Anunciadores de los misterios de Dios
Contemplativos de la gloria de Dios y mensajeros de la Buena Nueva. Así son los tres Arcángeles que se celebran el 29 de septiembre. Sus nombres reflejan su misión, no su naturaleza. Son los mensajeros del Señor, encargados de anunciar su voluntad, y forman parte, junto con los Santos, de la "multitud inmensa de adoradores del Dios viviente".
Página 12 de 17