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  • 3 de octubre: San Gerardo de Brogne

    Un monje evangelizador

    Gerardo de Brogne se impuso como una figura carismática, estimada por las grandes familias de Lotaringia y de Flandes. Durante veinticinco años recorrió incansablemente estas tierras, renovando más de una docena de comunidades religiosas.

  • 30 de abril: San Pío V

    El Papa del Rosario y de la Reforma

    Fraile dominico, gran asceta y firme impulsor de la Contrarreforma, San Pío V publicó el Catecismo y promulgó el Breviario y el Misal Romano —que desde entonces llevaron su nombre— aplicando fielmente los decretos del Concilio de Trento. Su nombre de nacimiento era Antonio Ghislieri, y fue elegido Papa en 1566.

  • 30 de agosto: Beato Ildefonso Schuster

    Un monje al servicio de la Iglesia

    Un contemplativo al servicio de la comunidad eclesial, comprometido con la promoción de reformas e iniciativas pastorales, fiel a la Regla benedictina y al Ora et labora. Así fue el cardenal Ildefonso Schuster, en el siglo Alfredo, nacido en Roma el 18 de enero de 1880, en el seno de una familia de origen bávaro. Siendo aún niño, perdió a su padre. Gracias a la ayuda de un noble, ingresó con solo once años como alumno en el monasterio benedictino de San Pablo Extramuros. Poco después decidió hacerse monje e inició el noviciado el 13 de noviembre de 1898, tomando el nombre de Ildefonso.

  • 30 de diciembre: San Félix I, Papa

    Defensor de la fe en la Trinidad

    Félix I, romano de origen e hijo de un tal Constantino, gobernó la Iglesia como obispo de Roma entre los años 269 y 274. Es recordado por haber promovido la celebración de la Eucaristía sobre los lugares donde reposaban las reliquias de los mártires cristianos y por haber defendido con firmeza la fe en la Trinidad y en la Encarnación de Cristo.

  • 30 de julio: San Pedro Crisólogo, Doctor de la Iglesia

    “De palabra de oro”

    San Pedro Crisólogo nació probablemente en Forum Cornelii (la actual Imola), hacia el año 380. Fue iniciado en la fe cristiana y ordenado diácono por el obispo Cornelio de Imola. Entre los años 424 y 429, fue nombrado obispo de Rávena por Sixto III, en un momento en que Rávena, desde el año 404, era la sede del emperador del Imperio romano de Occidente. Fue el primer obispo metropolitano de Rávena que no procedía del Oriente.

  • 30 de junio: Santos Protomártires de la Iglesia de Roma

    Fieles a Cristo hasta el supremo sacrificio

    La memoria de los primeros mártires de la Iglesia de Roma se celebra inmediatamente después de la solemnidad de los santos Pedro y Pablo. Esta conmemoración ha estado siempre vinculada al lugar donde se hallaba el circo construido por el emperador Calígula, más tarde conocido como el Circo de Nerón. Se encontraba en los jardines de Agripina —madre de Calígula—, en la vertiente meridional de la colina vaticana, desde donde partían las vías Aurelia, Cornelia y Triumphalis.

  • 30 de mayo: Santa Juana de Arco

    Obediente a la voz de Dios

    Una mujer “fuerte” que, movida por el soplo del Espíritu, obedeció la voz del Señor que la llamaba a liberar a su pueblo y a devolver la confianza en Él a los que vivían en la desolación. Laica, consagrada en la virginidad pero fuera de un claustro, Juana de Arco se vio inmersa en los conflictos más dramáticos de la Iglesia y de la sociedad de su tiempo. Murió trágicamente, condenada como hereje en un proceso farsa de intención puramente política, cuyo desenlace —la hoguera en la plaza del viejo mercado de Ruan— estaba escrito incluso antes de comenzar.

  • 30 de noviembre: San Andrés Apóstol

    El hermano de Simón Pedro

    Los Evangelios presentan a Andrés, hermano de Simón Pedro, como uno de los dos discípulos de Juan el Bautista que siguieron a Jesús desde el principio (Jn 1, 35-39). Nació en Betsaida, en Galilea, a orillas del lago de Tiberíades. Al igual que su hermano Simón (Pedro), era pescador. En su búsqueda de Dios, había sido discípulo del predicador Juan el Bautista, quien probablemente lo había bautizado. Cuando Juan el Bautista señaló a Jesús como “el Cordero de Dios” (Jn 1, 29-40) junto al río Jordán, Andrés lo siguió de inmediato y no se separó más de Él.

  • 30 de octubre: San Germán de Capua, Obispo

    Un pastor al servicio de la unidad

    Germán fue nombrado obispo de Capua hacia el año 519, aunque antes de esa fecha su figura permanece envuelta en la penumbra. Las únicas noticias sobre sus orígenes proceden de una fuente hagiográfica del siglo IX, considerada tardía y de escasa fiabilidad. Según esta narración, Germán nació en Capua entre los años 470 y 480, de padres pertenecientes a la alta sociedad, Amanzio y Juliana. Tras la muerte de su padre, decidió —con el consentimiento de su madre— vender los bienes familiares para dedicarse por entero a la vida ascética y al estudio de las Escrituras. A la muerte del obispo Alejandro, la comunidad capuana lo eligió como sucesor, y sólo después de insistentes ruegos aceptó el encargo.

  • 30 DE SEPTIEMBRE: SAN JERÓNIMO, DOCTOR DE LA IGLESIA

    La Biblia en el centro de la vida

    «El rasgo distintivo de la figura espiritual de san Jerónimo sigue siendo sin duda su amor apasionado por la Palabra de Dios, transmitida a la Iglesia en la Sagrada Escritura. Si todos los Doctores de la Iglesia -y en particular los de la primera época cristiana- extrajeron explícitamente de la Biblia el contenido de su enseñanza, Jerónimo lo hizo de un modo más sistemático y en cierto modo único». Lo recuerda el Papa Francisco en su Carta Apostólica Scripturae Sacrae affectus, del 30 de septiembre de 2020, en el XVI centenario de la muerte de san Jerónimo.

  • 31 de agosto: San Ramón Nonato

    Una vida entregada al rescate de prisioneros cristianos

    No temió amenazas ni torturas con tal de rescatar a los cristianos encarcelados, que corrían el riesgo de perder la fe. Fue un valiente fraile de la Orden de la Merced, san Ramón, llamado “Nonato” —es decir, “no nacido”—, sobrenombre que recibió al haber venido al mundo mediante cesárea tras la muerte de su madre. Nació en Portell, en Cataluña, en 1204, en el seno de una familia noble. Al principio, su padre le permitió dedicarse a los estudios, pero más tarde lo envió bruscamente a trabajar en el camp...

  • 31 de diciembre: San Silvestre, Papa

    Roma se hizo cristiana

    De San Silvestre no poseemos datos históricamente seguros hasta el momento de su elección a la cátedra de Pedro en el año 314, cuando sucedió al Papa Milcíades. Según el Liber Pontificalis, era hijo de un tal Rufino, ciudadano romano. Algunas tradiciones afirman que ya había profesado abiertamente la fe cristiana bajo el emperador Diocleciano, circunstancia que pudo haber favorecido su elección como pastor de la comunidad cristiana de Roma.

  • 31 de julio: San Ignacio de Loyola, fundador de la Compañía de Jesús

    Encontrar a Dios en todas las cosas

    San Ignacio de Loyola nació en 1491 en la Casa Torre de Loyola, en el País Vasco, España. Su nombre original era Íñigo, y era el hijo menor de una familia numerosa, con trece hermanos.

  • 31 de marzo: Santa Balbina, mártir

    Sanada por el contacto con las cadenas de San Pedro

    Se sabe poco sobre Santa Balbina, cuyos restos reposan en la basílica romana que lleva su nombre, construida en su honor en el siglo IV, en el pequeño Aventino, en el barrio de San Saba.

  • 31 de octubre: San Quintín de Vermand, mártir

    En su nombre se edificó una ciudad

    Es recordado no sólo por su martirio, sino también por su firmeza en la fe, su fortaleza ante la persecución y su entrega a la difusión del cristianismo. Se trata de san Quintín, originario de Roma y que vivió en el siglo III. Existen pocas noticias seguras sobre su vida. Se cuenta que fue hijo de un influyente senador llamado Zenón y que, una vez abrazada la fe cristiana, emprendió una misión evangelizadora que le llevó hasta la Galia, junto con san Luciano de Beauvais.

  • 4 de abril: San Isidoro de Sevilla, Doctor de la Iglesia

    Unió fe y cultura

    Es considerado el último de los Padres latinos de la Iglesia y tiene el mérito de haber guiado la sociedad de la Península Ibérica —entonces centro de cultura y saber— en un intento de unificar a los habitantes romanos católicos con los godos arrianos.

  • 4 de agosto: San Juan María Vianney, Patrono del clero con cura de almas

    Una confianza inquebrantable en Dios

    Un humilde párroco que, confiando únicamente en Dios, logró despertar a sus feligreses de la indiferencia y la tibieza espiritual, haciendo renacer en ellos la vida de la fe. Su testimonio como sacerdote entregado al Señor y a la salvación de las almas, dispensador incansable de la misericordia de Cristo, le convirtió en punto de referencia para necesitados, pecadores y buscadores de paz.

  • 4 de diciembre: Santa Bárbara, Patrona del Cuerpo de Bomberos

    Testigo de Cristo hasta el don de la vida

    Santa Bárbara, mártir del siglo III, es la Patrona del Cuerpo de Bomberos. Su memoria litúrgica se celebra el 4 de diciembre, y su culto se difundió a partir del siglo VII, cuando aparecieron los primeros Acta de su martirio. Aunque se conoce poco sobre ella, algunas tradiciones sitúan su origen en Oriente, a mediados del siglo III. Hija única de Dióscoro, un acaudalado pagano, se dice que poseía una gran belleza y recibía numerosas propuestas de matrimonio de poderosos señores. Sin embargo, Bárbara rechazaba casarse, por lo que su padre la confinó en una torre hasta que cambiara de opinión. Allí, instruida por filósofos y poetas, llegó a la conclusión de que Dios es uno solo y se convirtió al Cristianismo.

  • 4 de enero: Santa Ángela de Foligno

    “No te he amado en broma”

    El miércoles de la Semana Santa de 1301, meditando sobre la muerte del Hijo de Dios, sintió dentro de sí estas palabras: “No te he amado en broma”. Es la frase que mejor identifica a Santa Ángela de Foligno, la mística franciscana que el Papa Francisco canonizó por equipolencia el 9 de octubre de 2013.

  • 4 de julio: Santa Isabel de Portugal

    Del trono a la pobreza franciscana

    Isabel de Aragón, reina de Portugal, se distinguió por su empeño en promover la paz entre los monarcas de su tiempo y por su generosidad hacia los pobres. Tras la muerte de su esposo, el rey Dionisio, decidió consagrar su vida a Dios ingresando en la Tercera Orden de Santa Clara, en el convento de Estremoz que ella misma había fundado.

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