5 de marzo: San Virgilio de Arlés, obispo
Ayudó a san Agustín de Canterbury en su misión
San Virgilio nació en Borgoña en el siglo VI. Fue abad del monasterio de San Sinforiano de Autun hasta que, en el año 588, fue nombrado obispo de Arlés.
Destacó por su caridad y por su atención a los pobres y necesitados, fundando hospitales y estructuras para el cuidado de los enfermos. Su celo pastoral le llevó también a evangelizar la Galia meridional. El papa san Gregorio Magno le invitó en varias ocasiones a sostener los esfuerzos de san Agustín, prior del monasterio benedictino de San Andrés al Celio, y de sus cuarenta compañeros, a quienes había enviado para evangelizar a los anglosajones.
En el año 596, san Agustín fue acogido en Arlés por Virgilio y provisto de todo lo necesario para su misión. Sin embargo, atemorizado por los relatos sobre la crueldad de los sajones, regresó a Roma. Gregorio Magno logró persuadirle y Agustín retomó el viaje.
Según Beda el Venerable, Virgilio, a petición de Gregorio Magno, ordenó a Agustín como arzobispo y primado de Inglaterra.
Virgilio murió en Arlés el 1 de octubre del año 610 y fue sepultado en el monasterio de San Salvador, fundado por él mismo.
