1 de abril: Beato Carlos de Austria, emperador
Servicio y no poder
Accedió al trono imperial de Austria el 21 de noviembre de 1916 y, el 30 de diciembre siguiente, fue coronado rey apostólico de Hungría, en pleno desarrollo de la Primera Guerra Mundial. En su discurso inaugural declaró que su objetivo era la paz y la fraternidad entre los pueblos. Se inspiró en la Doctrina Social de la Iglesia para promover una legislación más justa y respetuosa con las clases más débiles.
Se trata de Carlos de Austria, que nació el 17 de agosto de 1887 en el castillo de Persenbeug, en la región de Baja Austria. Sus padres eran el archiduque Otto y la princesa María Josefa de Sajonia, hija del último rey de Sajonia. El emperador Francisco José I era su tío abuelo.
Fue educado en la fe católica desde la infancia, desarrollando un profundo amor por la Eucaristía y por el Sagrado Corazón de Jesús. No tomaba ninguna decisión importante sin haber rezado. Fue acompañado en la oración por un grupo de personas, ya que una religiosa estigmatizada le había profetizado grandes sufrimientos y ataques contra él. De esta circunstancia surgió, tras la muerte de Carlos, la «Liga de oración del emperador Carlos por la paz de los pueblos», que en 1963 se convirtió en una comunidad de oración reconocida eclesialmente.
El 21 de octubre de 1911 contrajo matrimonio con la princesa Zita de Borbón-Parma, con la que tuvo ocho hijos. El 28 de junio de 1914, tras el asesinato del archiduque Francisco Fernando, Carlos se convirtió en heredero al trono del Imperio austrohúngaro.
Consideró el ejercicio del gobierno como un servicio a Cristo para promover la paz, el bien y la defensa de la vida en los pueblos a él confiados. Por ello, intentó por todos los medios poner fin a la guerra, acogiendo los llamamientos y los esfuerzos de Benedicto XV.
Tras la derrota, con su actitud evitó una transición marcada por la guerra civil, pero fue exiliado a la isla portuguesa de Madeira. Dado que consideraba su misión como un mandato de Dios, nunca abdicó.
En el exilio vivió en medio de grandes dificultades económicas y enormes sacrificios. Enfermo de neumonía y perdonando a quienes le habían obstaculizado, murió el 1 de abril de 1922, a la edad de tan solo 35 años. Fue beatificado por san Juan Pablo II el 3 de octubre de 2004.
