28 de marzo: San Esteban Harding, abad
Uno de los tres fundadores de la Orden del Císter
«A Alberico sucedió Esteban, inglés de nacimiento, ardentísimo amante y fidelísimo ejemplo de piedad, de pobreza y de disciplina regular. Su vida confirmó cuán verdadero es lo que está escrito: Los ojos del Señor están sobre los justos, y sus oídos atentos a su clamor» (Exordium Cistercii, II). Así se lee en los orígenes de Cîteaux acerca de san Esteban Harding, tercer abad del Novum Monasterium, al que dio sólidos fundamentos con la célebre Charta Caritatis, que constituye uno de los estatutos fundamentales de la Orden del Císter.
La Charta, cuyo objetivo es establecer vínculos de caridad y de unidad entre las abadías, regula las relaciones entre los diversos monasterios —las casas madres y sus respectivas filiaciones— y prescribe que todos los abades de las distintas fundaciones se reúnan una vez al año en Cîteaux.
Esteban, nacido en 1059 en el seno de una familia noble sajona en Merriott, pequeña localidad del condado de Dorset, en el sur de Inglaterra, ingresó en la abadía benedictina de Sherborne.
Tras la conquista normanda, abandonó la abadía y se retiró a Escocia. Posteriormente se trasladó a París para proseguir sus estudios. A su regreso de una peregrinación a Roma, se detuvo en la abadía de Molesme, en Borgoña, atraído por el estilo de vida pobre de sus monjes. Se trataba del cenobio reformado por san Roberto, que le había conferido un carácter más austero. Sin embargo, con el tiempo, la prosperidad económica y el aumento de las filiaciones provocaron la pérdida de la austeridad primitiva. Por ello, el abad Roberto, junto con algunos monjes —entre ellos Esteban—, abandonó Molesme y fundó un nuevo monasterio.
La elección recayó en Cîteaux, un lugar situado a unos veinte kilómetros de Dijon. Con la aprobación del obispo Hugo de Romans, Esteban, junto con Roberto y Alberico, fundó el nuevo monasterio, llamado Nuestra Señora de Cîteaux.
No obstante, la salida de Roberto de Molesme causó notables dificultades y suscitó reacciones encontradas, por lo que los monjes solicitaron al papa Urbano II el retorno de su abad. Así, en 1099, Roberto dejó Cîteaux y regresó a Molesme. En su lugar fue elegido Alberico como abad del nuevo monasterio, cargo que desempeñó hasta su muerte en 1109, cuando fue elegido Esteban.
Durante su abadía, Esteban promovió la reforma de los libros litúrgicos y dispuso que sus monjes sustituyeran el hábito negro de los benedictinos cluniacenses por el hábito blanco, en honor de la Virgen María. La devoción mariana se manifestó también en la dedicación de la mayoría de los nuevos monasterios y en la introducción de oraciones particulares. Continuador de la austeridad instaurada por san Roberto, transmitió esta opción también a la arquitectura abacial y a las iglesias, imponiendo a los monjes el sustento mediante el trabajo manual.
En 1112, san Bernardo, junto con una treintena de compañeros —hermanos y parientes—, ingresó en el nuevo monasterio, dando un notable impulso a la Orden del Císter y favoreciendo la fundación de la abadía de Claraval en 1115.
Ese mismo año, Esteban dio inicio también a la rama femenina de la Orden del Císter, enviando los estatutos a un grupo de monjas de Jully-les-Nonnains, cerca de Dijon.
Murió el 28 de marzo de 1134 en Cîteaux, donde fue sepultado en la iglesia abacial. A su muerte, la Orden contaba ya con setenta y cinco monasterios.
