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4 de marzo: San Casimiro

El príncipe enamorado de la Virgen María

Nació el 3 de octubre de 1458 en Wawel, el castillo real de Cracovia, en el seno de la noble familia de los Jagellón. Hijo de Casimiro IV, rey de Polonia, recibió una sólida formación religiosa de su madre, Isabel de Austria.

En 1471, los notables opuestos al monarca Matías Corvino le ofrecieron el título de rey de Hungría; sin embargo, al conocer la oposición del papa Sixto IV, renunció al trono.

A partir de entonces, su padre, Casimiro IV, comenzó a confiarle responsabilidades cada vez mayores en la administración del reino y, cuando su hermano Ladislao ascendió al trono de Bohemia, pasó a ser heredero de la corona de Polonia. Entre 1481 y 1483 gobernó Polonia con gran prudencia mientras su padre se encontraba en Lituania.

Rechazó el matrimonio con la hija del emperador Federico III de Habsburgo, porque deseaba dar prioridad al seguimiento de Cristo. En lugar de frecuentar la vida de corte, prefería dedicarse a la oración, a la lectura espiritual y a la participación en la Santa Misa. 

Poseía un profundo sentido de la justicia, hasta el punto de denunciar ante su padre las injusticias cometidas contra los pobres y los débiles. Era generoso en la caridad, tanto que llegó a ser llamado «defensor de los pobres». Amaba entrañablemente a la Virgen María y, en su ataúd, fue colocada una copia de su himno predilecto: «Omni die dic Marie».

En 1483 se trasladó a Lituania como vicecanciller del Gran Ducado. Debilitado por las penitencias, fue afectado por una anemia que posteriormente derivó en tuberculosis.

Murió en Grodno, en Lituania, el 4 de marzo de 1484. Fue sepultado en la capilla del castillo de Vilna y, en 1989, sus reliquias fueron trasladadas a la catedral de la ciudad.

Fue canonizado en 1521 por León X. Es patrono de Lituania y de Polonia. 

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