10 de marzo: Beato Elías del Socorro Nieves, agustino mártir
Asesinado por odio al sacerdocio
Matteo Elías Nieves nació en Yuriria, Guanajuato, México, el 21 de septiembre de 1882. Hijo de modestos agricultores, pronto sintió la vocación al sacerdocio. Lamentablemente, a la edad de 12 años su padre fue asesinado y tuvo que abandonar los estudios para poder mantener a su familia.
En 1903 logró ingresar en el colegio agustino de Yuriria, a pesar de carecer de recursos económicos y de sufrir una salud frágil.
En 1911, durante la profesión de los votos religiosos, cambió su nombre por Elías del Socorro, en honor de la Virgen. Fue ordenado sacerdote el 19 de abril de 1916. En 1921 fue llamado a dirigir la parroquia de La Cañada de Caracheo, donde encontró una gran pobreza, no solo material. A pesar de los escasos medios económicos, procuró responder a las necesidades de la población, que sufría por la falta de servicios sanitarios y de escuelas.
Cuando estalló la persecución contra los cristianos, que alcanzó su punto culminante entre 1926 y 1929, Elías prefirió permanecer junto a sus fieles y atender sus necesidades espirituales antes que obedecer leyes injustas. Así, cuando el gobierno, para contrarrestar a la Iglesia, ordenó a los sacerdotes abandonar las zonas rurales y permanecer en las ciudades, Elías se escondió en una cueva para poder seguir cerca de su comunidad.
Logró permanecer oculto durante catorce meses, administrando los sacramentos y predicando en la clandestinidad, hasta que un día se encontró con un grupo de soldados, quienes descubrieron que bajo su ropa de campesino llevaba las vestiduras que utilizaba por la noche para administrar los sacramentos.
Fue detenido, interrogado y arrestado, pues no negó ser sacerdote. Con él fueron también arrestados dos ganaderos que lo acompañaban. La mañana del 10 de marzo de 1928, militares y prisioneros emprendieron el camino hacia el pequeño centro urbano de Cortázar. En la primera parada fueron asesinados los dos ganaderos; más cerca del pueblo fue fusilado fray Elías. Antes de morir bendijo a los soldados y comenzó a recitar el Credo. Sus últimas palabras fueron: «¡Viva Cristo Rey!»
Sus restos reposan en la iglesia parroquial de La Cañada. Fue beatificado por san Juan Pablo II el 12 de octubre de 1997.
