19 de febrero: Beato Álvaro de Córdoba, dominico
Reformador de la vida consagrada
Álvaro nació en Zamora, en España, hacia el año 1360. Ingresó en la Orden de Predicadores en 1368 y pronto se distinguió por su inteligencia y santidad de vida. Fue profesor de teología en la Universidad de Salamanca durante muchos años, donde fue apreciado tanto por su erudición como por su enseñanza. En ese mismo período ejerció también como confesor del rey Juan II de Castilla y de la reina, su madre, desempeñando así un papel relevante tanto en la vida religiosa como en la vida política del reino de Castilla.
Entre 1418 y 1420 viajó a Italia y a Tierra Santa con el fin de impulsar la reforma promovida por el beato Raimundo de Capua. A su regreso a España, promovió la fundación del convento de Scala Coeli (Escalaceli), cerca de Córdoba, que se convirtió en el centro de la reforma dominicana en el país. Álvaro fue nombrado prior mayor y transformó el convento en un reconocido centro de espiritualidad y de estudio.
En el convento mandó construir espacios que evocaban los lugares santos de Jerusalén, ofreciendo a los frailes la posibilidad de meditar de manera más profunda la Pasión del Señor. Por esta razón es considerado uno de los principales difusores en Occidente de la devoción del Vía Crucis. Desde Scala Coeli, su acción se orientó al apostolado tanto dentro de la Orden como fuera de ella, ejerciendo una notable influencia espiritual.
Falleció el 19 de febrero, hacia el año 1430. Sus restos son venerados en el convento de Scala Coeli. El papa Benedicto XIV aprobó el culto del beato Álvaro el 22 de septiembre de 1741.
