27 de junio: San Cirilo de Alejandría, doctor de la Iglesia
El defensor del título de “Madre de Dios”
Es definido como “custodio de la exactitud”, es decir, custodio de la verdadera fe, y también como “sello de los Padres”. Se trata de san Cirilo, nacido probablemente en Alejandría hacia el año 370. Pasó algunos años en un monasterio y, posteriormente, en el año 403, aparece junto a su tío Teófilo, obispo de Alejandría, en Constantinopla, donde participó en el llamado Sínodo de la Encina, durante el cual fue condenado y depuesto el patriarca san Juan Crisóstomo.
En el año 412 sucedió, no sin controversias, a su tío Teófilo en la sede episcopal de Alejandría. En 417 o 418, el obispo alejandrino se reconcilió y volvió a la comunión con Constantinopla. Sin embargo, en 428, cuando fue elegido patriarca Nestorio, monje de formación antioquena, el conflicto resurgió.
En su predicación, Nestorio prefería para María el título de “Madre de Cristo” (Christotókos) en lugar del título, arraigado en la devoción popular, de “Madre de Dios” (Theotókos). De este modo, el patriarca de Constantinopla, queriendo salvaguardar la importancia de la humanidad de Cristo, terminaba afirmando una separación respecto de su divinidad y, por consiguiente, quedaba comprometida la verdadera unión entre Dios y el hombre en Cristo.
En la defensa del título de Madre de Dios, Cirilo expresaba en realidad su combate por el triunfo de la ortodoxia en la comprensión de la persona de Cristo: una sola persona con doble naturaleza, humana y divina. Gracias también a importantes alianzas eclesiales, obtuvo la condena de Nestorio tanto por parte del Papa como en el Concilio de Éfeso del año 431, el tercer concilio ecuménico.
En aquel concilio fue reconocido solemnemente el título de Madre de Dios y Nestorio fue desterrado. Durante toda su vida, Cirilo se dedicó a profundizar y clarificar la doctrina de la fe, buscando siempre la unidad y la reconciliación.
Murió el 27 de junio de 444. En 1882, León XIII lo proclamó doctor de la Iglesia.
