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Santo del día

Santo del día

14 de agosto: San Maximiliano María Kolbe, mártir

El Caballero de la Inmaculada

Discípulo de San Francisco de Asís, consagró toda su vida a la Inmaculada y fue fiel a Cristo hasta el final, ofreciendo su vida para salvar a un condenado a muerte en el campo de exterminio de Auschwitz.

13 de agosto: San Juan Berchmans

Un joven alegre al servicio de Dios

Una vida breve, sencilla, orientada por completo a la unión con Dios a través de la consagración religiosa en la escuela de San Ignacio de Loyola. Un joven alegre, que desde niño deseó servir al Señor de cerca, y que realizó su vocación alcanzando la santidad en pocos años.

12 de agosto: Santa Juana Francisca de Chantal

Mujer libre, fuerte y siempre en búsqueda de Dios

Esposa, madre de cuatro hijos, viuda y fundadora de la Orden de la Visitación. La vida de Juana Francisca Frémyot de Chantal fue una continua búsqueda de Dios en todas las etapas de su existencia.

11 de agosto: Santa Clara de Asís

En la pobreza, la libertad

Un vínculo indisoluble, sellado en vida y prolongado en la eternidad: así fue la relación entre Francisco y Clara de Asís. “La plantita de San Francisco”, como ella misma se definía, abrazó, a ejemplo suyo, a la Señora Pobreza.

10 de agosto: San Lorenzo, diácono y mártir

Los pobres son los tesoros de la Iglesia

San Lorenzo nació en el año 225 en Osca (actual Huesca), España. De joven se trasladó a Roma, donde destacó por su piedad, su caridad hacia los pobres y su integridad moral.

9 de agosto: Santa Teresa Benedicta de la Cruz, Patrona de Europa

El descubrimiento de la ciencia de la Cruz

Una búsqueda constante de la verdad, hasta el encuentro con Cristo y con su Cruz. Judía de nacimiento, filósofa y escritora, Edith Stein abrazó la fe católica y eligió consagrarse a Dios entre las Carmelitas Descalzas. Es Santa Teresa Benedicta de la Cruz. Nació el 12 de octubre de 1891 en Breslavia (hoy en Polonia), en el seno de una familia judía. Su madre, una mujer fuerte y creyente, educó a sus hijos en el respeto y la responsabilidad. Sin embargo, durante la adolescencia, Edith perdió la fe, al no encontrar respuestas satisfactorias a sus hondas preguntas interiores.

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