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Santo del día

Santo del día

17 de enero: San Antonio Abad

Padre de una multitud de monjes

Antonio es considerado el padre del monacato cristiano. Su vida es conocida a través de la Vida de Antonio, atribuida a San Atanasio de Alejandría y escrita alrededor del año 360. Nació en Coma, en la ribera izquierda del Nilo, en Egipto, hacia el año 251, en el seno de una familia acomodada. A los dieciocho años quedó huérfano y, dos años después, tomando al pie de la letra el Evangelio, vendió todos sus bienes y los distribuyó entre los pobres. Se retiró al desierto, comenzando una vida de penitencia.

16 de enero: San Marcelo I, Papa

Pastor íntegro

La memoria del papa Marcelo I, recordado por el Martirologio Romano el 16 de enero, pertenece a una de las etapas más complejas de la historia de la Iglesia antigua. Las fuentes que lo mencionan son escasas y a menudo discordantes, hasta el punto de que su figura emerge más por fragmentos que por una narración lineal. Se sabe con certeza que fue obispo de Roma a comienzos del siglo IV, que su pontificado fue breve y que fue sepultado a lo largo de la vía Salaria, en el cementerio de Priscila, tras una muerte acaecida lejos de la ciudad.

15 de enero: San Mauro, Abad

Cuando la obediencia obra milagros

Mauro, hijo del patricio romano Eutiquio, ingresó siendo muy joven en el ámbito monástico cuando su padre lo confió a san Benito, que por entonces estaba dando forma a su experiencia comunitaria en Subiaco. Junto a él fue acogido también Plácido, hijo de otro noble, Tértulo. Ambos muchachos, distinguidos por su docilidad y nobleza de espíritu, se ganaron pronto un afecto especial por parte del fundador del monacato occidental; Mauro, de mayor edad, asumió muy pronto un papel de confianza junto al maestro.

13 de enero: San Hilario de Poitiers, Obispo y Doctor de la Iglesia

Un itinerario en busca de la verdad

Nacido hacia el año 310 en una noble y rica familia pagana de Poitiers, en Aquitania, Hilario recibió una formación cultural acorde con su elevado rango social. Desde temprana edad sintió la necesidad de buscar la verdad y, al concluir su camino intelectual, abrazó el cristianismo. Fue bautizado a los treinta años, tras encontrar en la lectura del Evangelio de Juan la respuesta a sus más profundos interrogantes. En la introducción de su célebre tratado (De Trinitate), describe su experiencia personal y señala las etapas que un pagano recorre para llegar al conocimiento de Dios.

12 de enero, San Antonio María Pucci, de la Orden de los Siervos de María

El “Curita” que se entregó por completo a sus feligreses

Nunca se echó atrás ante las necesidades de su pueblo. Se entregó totalmente a todos con caridad, llegando incluso a donar sus propias vestiduras para ayudar a los pobres. Enfrentó con valentía la hostilidad de algunos ciudadanos anticlericales y, mientras distribuía alimentos por las calles de Viareggio, llegó a ser agredido con palos. Para todos, era conocido como el Curita y lo identificaban con la presencia de Dios entre la gente. Era el padre de los más pobres, el apoyo de los marineros que afrontaban las inclemencias del tiempo para alimentar a sus familias. Todos sabían que podían contar con la oración de este fraile, de baja estatura, pero con un corazón grande y siempre abierto a las necesidades ajenas.

11 de enero: San Paulino de Aquilea, Obispo

Pastor diligente del rebaño que le fue confiado

Paulino de Aquilea nació en el territorio del ducado longobardo del Friul, en Premariacco, cerca de Cividale. De su infancia y juventud no poseemos noticias ciertas, pero es verosímil que recibiera una formación esmerada, tanto en las disciplinas profanas como en los estudios teológicos, quizá en el ámbito episcopal local, donde maduró asimismo su vocación sacerdotal.

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