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Santo del día

Santo del día

21 de marzo: San Nicolás de Flüe, Patrón de Suiza y de la Guardia Suiza Pontificia

Un ermitaño artífice de paz y reconciliación

Un ermitaño que supo mediar y aconsejar a sus conciudadanos, apaciguando los ánimos enfrentados. Aunque alejado del mundo y retirado en soledad en una celda, logró evitar conflictos fratricidas. Su única arma era el rosario, que llevaba siempre consigo; su único alimento, la Eucaristía. Es Bruder Klaus, conocido como San Nicolás de Flüe.

18 de marzo: San Cirilo de Jerusalén, Doctor de la Iglesia

Defensor de la fe frente a la herejía

Cirilo nació hacia el año 315 en Jerusalén o en sus alrededores, y recibió una sólida formación literaria, que constituyó la base de su preparación eclesiástica, centrada principalmente en el estudio de la Sagrada Escritura.

17 de marzo: San Patricio, Patrón de Irlanda

De monje a evangelizador

San Patricio, cuyo nombre original era Maewyn Succat, nació hacia el año 385 en Escocia, hijo de un centurión romano originario de Britania.

A los 16 años, Maewyn fue capturado por piratas y vendido como esclavo a un druida en la actual región del Úlster, en Irlanda. Durante los seis años que permaneció en cautiverio, trabajó como pastor al servicio de un jefe tribal irlandés. Fue en ese tiempo cuando conoció el cristianismo y se convirtió en un creyente ferviente.

9 marzo: Santa Francesca Romana, Advocata Urbis

Patrona de los automovilistas

El pueblo la llamaba cariñosamente “Ceccolella”. Era conocida por su caridad y por no avergonzarse de extender la mano para pedir limosna en favor de los pobres. Y eso que era noble por nacimiento y por rango. Su nombre era Francesca Bussa de los Ponziani.

7 de marzo: Santas Perpetua y Felicidad, mártires

Dos madres unidas en el testimonio de Cristo hasta el supremo sacrificio de la vida

Dos jóvenes madres: una de 22 años, que amamantaba a su hijo, y otra embarazada de ocho meses. Ambas eran catecúmenas y fueron encarceladas en Cartago, bajo el mandato del emperador Septimio Severo, en el año 203. Sus nombres eran Perpetua y Felicidad. Procedían de distintos estratos sociales: Perpetua, una joven patricia; Felicidad, su sierva. Sin embargo, las unía su fe en Cristo y el destino del martirio. Fueron arrestadas junto con Sáturo, su catequista, y otros catecúmenos: Saturnino, Revocato y Secundulo.

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